…Hace más de un año que le echo de menos…
Desde el primer instante que tuve que empezar a olvidarme de él, empecé a añorarle.
Totoro, mi querido Totoro. Mi petaurito tímido, goloso y dormilón.
Marcos me lo regaló una noche de otoño, hace más de dos años y medio. Me oyó decir que un petauro era aquella mascotita que quería, y ¡Sorpresa! con jaulita y todo vino a mí.
Soy consciente de que un animalillo así ha de estar en su hábitat y que quizá hice mal en aceptarlo pero, no pude resistirme cuando lo ví; tan asustadito, con esos ojillos brillantes, esa naricilla húmeda rosadita, esas orejitas y esas patitas tan ágiles…me conquistó.
Así como era, asustadizo, inquieto en la noche, y comelón, fue creciendo. No podía sacarlo mucho de su jaulita porque saltaba por todos lados nervioso. Era un animalito que no podía adaptarse mucho, pero él sabía que yo cuidaba de él, pues cada vez que me acercaba asomaba el hociquito buscando algún trocito de fruta con miel o huevo duro. (Le encantaba!).
Pasaron los meses, los años…y cada día cuidaba de él, sobre todo en verano, que se le calentaba la fruta y dejaba de gustarle. Tenía sus manías, como por ejemplo, escupir la piel de las manzanas (Me llenaba la jaulita de piel de manzana seca!), entre otras muchas. Pero no me importaba, porque le quería muchísimo (y sigo haciéndolo…).
Supongo que evolucionó mi relación de pareja y…mi historia con Totoro tuvo que terminar. Me iba a mudar a un pisito pequeño, y una jaula tan grande, y con Totoro tan tímido que todo le asustaba y todo lo meaba, no podía tenerlo en el salón y no tenía otro sitio dónde dejarle. Así que, con el dolor de mi alma, tuve que buscar un sitio…
Inicié mi búsqueda empezando por personas que estuvieran realmente interesadas, pero nadie quería/podía…así que se me ocurrió preguntar en Zoos, luego en Granjas escuela donde dejar a mi bichito lindo. Pregunté en varios sitios, hasta en Faunia, y estos me recomendaron La Granja de los Cuentos. Llamé por teléfono, contacté por mail, y me explicaron el lugar donde podría estar mi pequeñito; siempre intentando que estuviera en un mejor lugar que conmigo…para que tuviera una mejor vida.
¡Estaban interesados en mi pequeñín! Me alegré muchísimo porque sabía que estaría en un hábitat similar al que debería estar y posiblemente podría reproducirse, así que no lo pensé más y fui a ver el lugar. He de decir que, aunque no es muy grande, se ve que los animales están bien cuidados y hasta gorditos! Visité el lugar donde iban a incorporar pacientemente a mi Totoro y, a diferencia de su jaulita, era el lugar ideal; por fin iba a estar en semi libertad, acompañado de otros bichitos y de otros petauros. Al fin estaría correteando por las ramas, y planeando, que es para lo que tiene sus membranitas en las patas…por fin iba a ser feliz realmente…sin miedos, ni timidez….con la naturaleza.
Así pasó más de un año, y aquí me hallo…recordándolo…y jamás…olvidándolo. Supe de él hace meses, y me dieron la buenanueva de que ya por fin se había adaptado al entorno y que estaba comiendo bien…más de una lágrima afloró, pero he de decir que había más carga de alegría que de tristeza….
…Por fin mi Totoro…era Él mismo.
KTZMPRE ^_^


