A veces suele pasar. Te levantas un día, te metes en la ducha, y te pones a pensar. Mientras corre el agua caliente por tu cara, piensas “bufff, cada día más me cuesta levantarme de la cama…” “Qué cansada estoy…no tengo ánimos…”.
Te vistes, te maquillas, sales de casa y te pones a andar. Piensas “A ver, ¿qué es lo primero que haré cuando llegue al trabajo?” ” A ver qué problema habrá hoy….” “Buff, todavía quedan muchas horas para salir…”…..
Terminas tu jornada laboral, después de varias discusiones, problemas solventados, reuniones, maldiciones, y horas de trabajo delante del ordenador. Te dispones a coger el metro o bus, y te pones a pensar “Cuando llegue a casa, tendré que guardar la ropa…limpiar lo de los gatos…¿Habrá polvo? tendré que limpiarlo…Ah! que no se me olvide llamar a mi amigo que cumple años hoy….” Y te sientes agotada….
Llegan las 12 de la noche…y se te cierran los ojos, pero es justo cuando tienes tiempo para ti. Es justo el momento para, por ejemplo, pintarse las uñas, sacarse los pelitos de las cejas, echarse cremita lentamente por las piernas mientras sientes un gran alivio, tiempo para ver tu serie favorita o para leer. Pero no puedes. Tienes demasiado sueño y dolor de cabeza como para hacer nada, y discutes con tu pareja porque él quiere ver tele y tú dormir…Te acuestas de mal humor, y te levantas de mal humor…y vuelta a empezar…
Así, día tras día. Una y otra vez, durante meses, años quizá…nada cambia significativamente y menos para bien. Pierdes ganas por el camino, pierdes voluntad y, cada día, te conviertes más en un autómata sin apenas voluntad, sólo responsabilidades. Te das cuenta de que sólo vives para hacer lo que Debes y no lo que Realmente Quieres, es entonces cuando te decepcionas. Sí. Te decepcionas de todo y de todos, y más cuando tus preocupaciones y angustias se ven alimentadas por las consecuencias de tener a tu lado gente inepta, incapaz, cobarde, irresponsable, egoísta e interesada…De repente te das cuenta de que te rodea todo aquello que no quieres en tu vida, y no te has dado cuenta. Hay cosas buenas, sí, pero te cuesta verlas…piensas “Chica, no seas tan desagradecida que al menos tienes trabajo, y un techo…hay gente que ni siquiera tiene eso”…Ese discurso ya no me vale.
Te sientes prisionera de la vida que has escogido. Y sientes que defraudas a todo el mundo, que nadie es capaz de valorarte y que nadie lo ha hecho jamás. Sientes tristeza, impotencia y ganas de romper con todo y con todos…pero no lo haces. Terminas pensando: “Mañana será un mejor día…” y….ese día parece que nunca llega.
Apartando lo que tienes en tu vida, ves lo que pasa en el mundo. La gente pasando guerras, huelgas y manifestaciones por todo el mundo, políticos hablando paja y gente viviendo en la calle. Ves que hay personas que son capaces de torturar cruelmente a los animales, y en algunos lugares ¡Es Fiesta nacional!…no te sientes capaz de comprender nada. Todo se te escapa. Lloras, sufres, y en un intento por “desahogarte” hablas de lo que sientes con las personas que crees que te van a escuchar, pero te das cuenta de que les gusta más hablar de moda, deporte, política, chismes y cualquier otra cosa que ya, hasta te resulta insustancial…y te callas. Aprendes a callar, aprendes a reír cuando se espera que lo hagas…pero jamás aprendes a dejar de ser tú. Maldita condena. Es muy duro saber que eres el gran problema y la gran solución.
A grandes decepciones, grandes cambios. Y el gran cambio empieza por identificar el problema, asumirlo y conocer las opciones. Mis opciones las conozco ¿y tú?.
^_^ KTZMPR
